La saliva derramada por las calles

sábado, 14 de junio de 2008

Bueno, después de las críticas, buenas y malas, del capítulo I (gracias chica del tuenti) y de tomarme el día de hoy libre por ser el día del blogger, voy a publicar un poema especial. Especial porque es el único por el que recibí felicitaciones de todos mis amigos. Esa gente que me quiere y que cuando pido opinión por algún poema me responde con un "bueno, es que a mi no me gusta la poesía...". No sé si será lo mejor que he escrito. Pero si es a lo que más cariño tengo, por la razón anterior. Se llama La saliva derramada por las calles.

La miseria que lame los portales
hace inútil todo acto de refugio
se vuelven viscosos los suburbios
la saliva se derrama por las calles

De unos párpados cosidos por el llanto
la belleza sólo habita en el reverso
qué importa si no puedes hacer versos
si la traición es la divisa de los santos.

Y me llegaste como llegan los cuchillos
a traición, por la espalda y sin aviso
hasta el tuétano, me sangraste a borbotones
me arrancaste de sueños y depresiones.

Me dijiste me querías, lo afirmaste
con la boca, con los ojos, con los dedos
lo dijiste con la lengua y con el sexo
y yo era bueno, o fui bueno en ese instante.

Te lo juro, yo era bueno y te quería
y te dije, con el tiempo ten cuidado
lo que roba, es el botín de la ira
lo que deja, es desecho de gusanos.

Y anduvimos de la mano entre ladrones
asesinos, torturadores inhumanos
y no existía el terror en nuestro valle
no podían, con nosotros de la mano.

Y te soltaste, aquella noche te soltaste
escapaste, como risa entre los labios
y una lágrima caí al suelo en ese instante
un grano de agua rojo sabor agrio.

No busqué, encontrarte ya era inútil
y devoré las estrellas con los ojos
para que, ya perdida en otro pubis
no supieses el camino de retorno.

Y yo seguí, aumentando más las dosis
respirando el dolor desde otras bocas
bebiendo de la miseria de las drogas
esprintando el camino a la cirrosis.

Cambié mi casa por la lluvia en los tejados
perdí el camino y vendí barato mis amigos
malherido me creí un ángel caído
y volé con las alas del pecado.

Y una tarde en la que el sol ya se ponía
te encontré rodeada de vampiros
te chupaban la sangre entre suspiros
y te dejaron agonizante entre saliva.

La saliva derramada por las calles
mezclada con los hilos de tu sangre
con el luto que vestía ya mi cuerpo
y te miré, y escupí también al suelo.

No hice nada por limpiarte de ese rojo
porque en el fondo, yo también, lo reconozco,
porque en el fondo, yo también lo quise,
sería inútil haber dicho te lo dije.

La miseria que lamía los portales
hizo inútil todo acto de refugio
se volvieron viscosos los suburbios
la saliva se derramó por nuestra calle.

4 garabatos:

Capitan 100Pipers dijo...

Yo soy uno de esos "amigos" que te han felicitado por este poema.

No se si es lo mejor que has escrito, pero es el que mas me ha gustado de todos los que te he leido.

Chema dijo...

Y ese "amigos"? Jajajaja

Capitan 100Pipers dijo...

xD

paredes dijo...

Bravo por ti!

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