Y sobre todo una sonrisa

viernes, 11 de julio de 2008

Un poema ha de ser un esfuerzo por reducir a palabras lo que siendo imposible expresar en trazos negros acostumbra tomar forma de sonrisa, lágrima o mueca de dolor. Nunca ha de verse su composición como un lujo ni como una labor, más bien como una necesidad imperiosa e inaplazable, que duele demasiado si la dejas de lado como para siquiera plantearse un receso. Las preocupaciones sobre la calidad o validez de sus versos serán simples accesorios. La poesía es nihilista, es en sí misma. Todo su valor está contenido en su cuerpo y cualquier otra perspectiva es mera especulación ajena a su significado, que coincide exactamente con los límites de su significante. Es inútil criticarla. Porque la poesía es una una mueca de dolor, una lágrima y sobre todo una sonrisa. Y el tiempo y la distancia se llevan sus raíces hacia unas entrañas que mueren en el misterio dejando su fruto ajeno en la eternidad de un cielo incomprensible.

3 garabatos:

Lilith dijo...

"La poesía es una una mueca de dolor, una lágrima y sobre todo una sonrisa".

Para el refranero igual no sirve, pero para tu sección de citas célebres... ¿eh?

No, en serio, "la poesía es una mueca de dolor". Me quedo con eso. El resto también es cierto, pero ser capaz de ver la poesía como una mueca de dolor, un gesto contrahecho, algo duro y áspero e incluso feo... y que sin embargo en esa visión ingrata se concentre una fe radical en la certeza de que la poesía es lo más hermoso de este mundo... reconocer que el dolor es hermoso porque en él está la vida y la verdad... ay... ¿Cómo dices tanto diciendo tan poco?

Como esa idea del universo alicatado, o del cielo incomprensible. A veces lanzas palabras como flechas que dan justo en la diana y al hacerlo explotan en luces y colores absolutamente incomprensibles y perfectos.

Chema dijo...

Joder, me dejas sin palabras. Muchas gracias.

Mi única voluntad era decir que el sentir y el poema caminan de la mano. De alguna forma nacen del concreto, pero se universalizan al hermanarse con el lector. Y como cuando vemos en la cara del otro el dolor podemos sentirlo... esa sensación le es natural al poema. Y al mismo tiempo nace una sonrisa, a veces no visible, de la comunión de corazones.

Últimamente me he estado fijando en que los poemas que realmente trascienden permiten eso. En cambio otros muy loables, simplemente filosóficos, mueren entre páginas de libros, sobre párrafos admirando su valía. Una validez que está como muerta.

L02 dijo...

Buenas, cuanto tiempo... a nivel de blog, porque respecto al resto al menos por fin te vi la cara ...

Feliz cumpleaños atrasad k anduv sin ordenador y guapisimo el video de Lewis...
Por cierto volvemos a publicar(indirecta...).

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